
Relación del agua con nuestro cuerpo
La relación del agua y la vida ha sido estudiada por el ser humano desde principios de la civilización. Cada vez se ha ido profundizando en los conocimientos sobre el lugar que ocupa el agua en los sistemas biológicos y en el organismo humano. De hecho, entre los primeros así llamados filósofos presocráticos, Tales de Mileto se preguntaba por el origen de la vida, y este lo atribuía precisamente al agua.
Funciones en el cuerpo humano
Relación del agua con nuestro cuerpoEn función de sus peculiares propiedades químico-fisicas, el agua está involucrada en casi todas las funciones del cuerpo humano. Esta, actúa en el organismo como solvente de compuestos inorgánicos y orgánicos, favorece la disociación de los electrolitos, funciona como líquido termostático con capacidad termoreguladora, permite el desarrollo de las transformaciones metabólicas, entre otras.
Su regulación en el cuerpo humano
La regulación de los fluidos en el cuerpo se deben básicamente al control homeostátivo, gracias a los mecanismos que regulan principalmente la excreción y estimulan la ingesta a través de la sed. Los mecanismos de retroalimentación que actúan principalmente sobre el riñón también son capaces, aunque de forma limitada, de regular la tonicidad de los fluidos corporales intracelulares.
Relación entre la ingesta de agua y otras funciones corporales
El agua tiene una función reguladora de la temperatura corporal, ya que, debido a la reducción de la sudoración y flujo sanguíneo cutáneo inducida por la deshidratación, provoca el aumento de la temperatura corporal. En este sentido, es importante destacar que una pérdida de agua corporal equivalente al 1% se compensa normalmente en 24 horas, y la ausencia de esta compensación y el aumento de su pérdida compromete no solo las funciones físicas sino además las cognitivas.
Deshidración
La deshidratación, causada por una ingesta de líquidos inferior a la pérdida de agua, también tiene efectos graves sobre la actividad y el rendimiento físico del cuerpo. En las formas más leves se afecta la termorregulación, aumentando la sensación de sed, y poco a poco van apareciendo calambres, apatía, astenia, mayor irritabilidad. Las formas más graves provocan malestar general e incluso alucinaciones, lo que conlleva riesgos de insolación y efectos letales. El estado persistente de deshidratación se asocia con un aumento significativo del riesgo de muchas patologías, incluso graves, que afectan principalmente al riñón.
Somos más agua de lo que pensamos
El agua es el principal elemento por el cual está compuesto el cuerpo humano y representa aproximadamente el 60% del peso corporal en los varones adultos, el 50-55% de las hembras, quienes se caracterizan por un mayor porcentaje de grasa corporal a diferencia de los varones, y del 75% en un recién nacido.
Por lo tanto, es crucial garantizar que el agua que consumimos sea de excelente calidad, ya que juega un papel fundamental en mantener el equilibrio hídrico, facilitar procesos metabólicos y promover la salud en general. Optar por agua de calidad asegura que nuestro cuerpo reciba los beneficios necesarios para funcionar de manera óptima, contribuyendo así a nuestro bienestar y vitalidad.
Referencia
Paolillo, Carmela. 2016. Quanto bere. 7 de octubre. https://www.salute.gov.it/portale/temi/p2_6.jsp?id=4460&area=acque_potabili&menu=dieta.


